Hormigas

Confía en nosotros para la eliminación de hormigas en Madrid

 

 

Como hemos visto, las hormigas suponen entre el 15 y el 25% de la biomasa animal terrestre. Esto hace que muy pocos sean los rincones del mundo en los que no estén presentes estos insectos. Si por algo destacan es por su capacidad para organizarse socialmente, modificar los hábitats, aprovechar los recursos y defenderse.

 

Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, empiezan a aparecer en jardines, terrazas e, incluso, pueden llegar a entrar en nuestra vivienda. Favorecen la aparición de pulgones, deterioran las plantas y de alimentan de semillas nuevas de césped. Es entonces cuando se convierte en absolutamente necesario contactar con especialistas en la eliminación de hormigas en Madrid.

 

Lo primero que tendremos que hacer es determinar el estado de la plaga y el origen de la misma. Aplicaremos los productos biocidas necesarios y un tratamiento preventivo que evitará la reaparición de la plaga.

 

Además, nuestro equipo se encargará de realizar revisiones periódicas con las que nos aseguraremos de que todo está en orden y no queda ni rastro de estos desagradables insectos.

 

Somos expertos en el control de todo tipo de plagas, disponemos de tratamientos para la carcoma, termitas, roedores, aves…

 

Contacta con nosotros y confíanos la salud y el bienestar de los tuyos.

Los Formícidos (Formicidae), conocidos comúnmente como hormigas, son una familia de insectos sociales que, como las avispas y las abejas, pertenecen al orden de los himenópteros. Las hormigas evolucionaron de antepasados similares a una avispa a mediados del Cretáceo, hace entre 110 y 130 millones de años, diversificándose tras la expansión de las plantas con flor por el mundo. Son uno de los grupos zoológicos de mayor éxito y en la actualidad están clasificadas más de 12 000 especies, con estimaciones que superan las 14 000, y con unas tendencias actuales que predicen un total de más de 21 000. Se identifican fácilmente por sus antenas en ángulo y su estructura en tres secciones con una estrecha cintura. La rama de la entomología que las estudia se denomina mirmecología.

Forman colonias de un tamaño que se extiende desde unas docenas de individuos predadores que viven en pequeñas cavidades naturales, a colonias muy organizadas que pueden ocupar grandes territorios compuestas por millones de individuos. Estas grandes colonias consisten sobre todo en hembras estériles sin alas que forman castas de «obreras», «soldados» y otros grupos especializados. Las colonias de hormigas también cuentan con algunos machos fértiles y una o varias hembras fértiles llamadas «reinas». Estas colonias son descritas a veces como superorganismos, dado que las hormigas parecen actuar como una entidad única, trabajando colectivamente en apoyo de la colonia.

 

Han colonizado casi todas las zonas terrestres del planeta; los únicos lugares que carecen de hormigas indígenas son la Antártida y algunas islas remotas o inhóspitas. Las hormigas prosperan en la mayor parte de estos ecosistemas y se calcula que pueden formar el 15-25% de la biomasa de los animales terrestres. Se estima que hay entre mil billones (1015) y diez mil billones (1016) de hormigas viviendo sobre la Tierra. Se considera que su éxito en tantos entornos se debe a su organización social y a su capacidad para modificar hábitats, a su aprovechamiento de los recursos y a su capacidad de defensa. Su prolongada coevolución con otras especies las ha llevado a desarrollar relaciones miméticas, comensales, parásitas y mutualistas.

Sus sociedades se caracterizan por la división del trabajo, la comunicación entre individuos y la capacidad de resolver problemas complejos. Estos paralelismos con las sociedades humanas han sido durante mucho tiempo fuente de inspiración y objeto de numerosos estudios.

Muchas culturas humanas las utilizan como alimento, medicina y como objeto de rituales. Algunas especies son muy valoradas en su papel de agentes de control biológico. Sin embargo, su capacidad de explotar recursos provoca que las hormigas entren en conflicto con los humanos, puesto que pueden dañar cultivos e invadir edificios. Algunas especies, como las hormigas de fuego (género Solenopsis), son consideradas especies invasoras, ya que se han establecido en nuevas áreas donde han sido introducidas casualmente

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